Antes de pagar por un robot cortacésped de segunda mano, pide al vendedor que lo encienda y lo pongas a cortar delante de ti unos minutos. Si no puede hacerlo (sin césped a mano, sin batería cargada), desconfía: es la comprobación más básica y cualquier vendedor legítimo puede hacerla.
Qué revisar antes de comprar
Las cuchillas se desgastan y se sustituyen fácil, así que no son motivo de rechazo, aunque sí sirven para negociar el precio. Pon atención a las ruedas motrices, que no deben patinar en marcha, y a la carcasa: grietas o roturas suelen delatar más de un golpe contra obstáculos del jardín. Y pregunta siempre el año de compra: la antigüedad pesa más que el aspecto exterior.
El punto crítico: la batería
Una batería de robot cortacésped se degrada con los ciclos de carga, igual que la de un móvil, y suele empezar a notarse a partir de los 3-4 años de uso. Pregunta directamente cuánto dura una carga completa ahora mismo: si el vendedor no lo sabe, es una señal de que no ha prestado atención al robot, no necesariamente de que la batería esté mal. Consulta la guía de duración de batería para saber qué tiempos son normales por marca.
Una batería nueva de repuesto es un coste importante que varía según el modelo, así que si el vendedor reconoce que la batería está agotada, ese coste debería descontarse directamente del precio de venta.
Qué marcas conservan mejor el valor
Husqvarna y Bosch son las que menos se deprecian en el mercado de segunda mano español, en buena parte porque tienen red de servicio técnico amplia y encontrar recambios (cuchillas, baterías) es fácil. Marcas más recientes como Mammotion o Segway tienen menos recorrido de reventa todavía, lo que puede jugar a favor del comprador si sabe negociar.
Cuándo no compensa
Si el robot tiene más de 5 años, o el vendedor no puede decirte cuándo se cambió la batería por última vez, el ahorro frente a un modelo nuevo de gama de entrada deja de compensar el riesgo. En ese caso, un modelo nuevo con garantía suele salir más rentable a medio plazo.